La esencia de nuestra comunicación es humana

Apr 30, 2024

Empecemos esta conversación con un poco de poesía realista. Vivimos en un vasto y dinámico universo de comunicación, donde las palabras fluyen como ríos y las ideas se dispersan con el viento, y es posible que entre tantos afanes pasemos por alto un principio fundamental: detrás de cada mensaje hay un ser humano con una historia, emociones y perspectivas únicas. 

Esta es la esencia misma de una verdad innegable y es que antes de pulir la técnica, debemos explorar y fortalecer a la persona responsable de la acción comunicativa.

He sido testigo de cómo hasta las estrategias y las presentaciones más impresionantes pueden resultar poco efectivas si no están respaldadas por personas auténticas y conectadas emocionalmente con el contenido que van a entregar. 

Por muy brillante que sea la propuesta, si los responsables de transmitirla carecen de empatía, honestidad, comprensión y vínculo, es probable que el ejercicio se perciba como vacío o poco genuino por parte de la audiencia o que en muchos casos ni llegue a oídos de otras personas.

La verdadera conexión se establece cuando los comunicadores son capaces de entregar, no solo la información, sino también la pasión y la convicción detrás de ella, lo cual es esencial para generar confianza y lograr un impacto significativo en quien los escucha. 

Esto ratifica que la efectividad de la comunicación no radica únicamente en la calidad del mensaje, sino en la coherencia y convicción de quien entrega la información.

 

El primer paso hacia la maestría comunicativa

 

El viaje hacia la excelencia comienza con una profunda exploración interna. Si realmente quieres convencer, persuadir, transformar, movilizar o de alguna manera conducir a alguien más a la acción con tus ideas, necesitas partir de tu propio conocimiento. 

No te hablo de saberes técnicos, estudios o análisis, me refiero a conocernos, un esfuerzo que no solo implica reflexionar sobre nuestras capacidades, experiencias y emociones, sino identificar las fortalezas y debilidades al momento de compartirlas. 

Al sumergirnos en esta introspección, comenzamos a descubrir aquellas vivencias que moldean la forma de comunicar y a entender cómo podemos potenciar los puntos fuertes o administrar los aspectos débiles.

Esta es tu primera tarea: Dedica unos minutos al día a reflexionar sobre tus experiencias previas, identifica los momentos en los que te sentiste más seguro y los desafíos que enfrentaste y lístalos para que más adelante los tengas muy presentes.

 

Un puente hacia la conexión

 

Tan pronto comprendemos nuestras propias características, podemos decidir qué hacer con ellas, entender si queremos trabajar, ajustar o cambiar alguna, o, hasta activar la empatía, una habilidad fundamental si buscamos establecer conexiones genuinas, que entre muchas otras cosas nos permite conectar mejor con la audiencia y adaptar el contenido para resonar con él.

Si quieres leer un poco más acerca de esta capacidad poderosa te invito a explorar el artículo - Empatía en cuestión -  

Si sabemos que la forma más sencilla y eficiente de gestionar cambios es siendo conscientes de ellos, traslademos esta realidad a nuestro comportamiento y a la comunicación, evitando la tentación de caer en la trampa de llenar la maleta de técnicas, que en diferentes ocasiones no representan utilidad alguna. 

Este es un juego aparentemente sencillo: la buena comunicación se trata tanto de transmitir información como de conectar genuinamente con los demás.

Esta es tu segunda tarea: Practica la escucha activa y el ponerse en el lugar del otro en tus conversaciones diarias, tanto personales como profesionales, y si necesitas una herramienta antes de empezar este ejercicio te invito a descargar - 5 sentidos -  

 

Entre la esencia y el mensaje 

 

Al trabajar en nosotros, fortalecemos la voz interior y cultivamos la confianza en cada idea y emociones, una particularidad que se proyecta en las palabras que pronunciamos y en los pensamientos que compartimos, generando un impacto genuino en la audiencia.

Y es allí en donde podemos afirmar que nos hemos vuelto administradores estratégicos de nuestras características, tanto de lo bueno como de lo malo. Conscientes de lo que tenemos y de lo que nos falta, podemos administrar mejor las fichas que componen la acción comunicativa.

Esta es tu tercera tarea: Realiza ejercicios de afirmación y visualización desde tu realidad (no desde tu imaginario o aspiracional), vas a fortalecer tu confianza antes de presentaciones clave o conversaciones difíciles.

 

La peligrosa mezcla de miedos y mitos 

 

Si en otros aspectos de la vida las creencias limitantes afectan nuestro camino y objetivos, en el plano de la comunicación ellas son quienes nutren todos los miedos. Es importante identificar,  reconocer y desmitificar estos temores, liberar tu potencial comunicativo y abrirte a nuevas oportunidades de crecimiento.

Por ejemplo, algo que encuentro con frecuencia, cuando preparo a las personas que quieren compartir su conocimiento en grandes escenarios, es la resistencia a emplear materiales de apoyo cómo las notas, prefieren confiar en una de las primeras capacidades que nos abandona con la ansiedad: la memoria, o hasta correr el riesgo de decir algo errado con tal de no vencer la vanidad de que “me vean con papeles en la mano”. 

Piensa qué es mejor: ver en el escenario a una persona que con fluidez entrega sus ideas, cuidando la precisión de la información, mientras se apoya en unas fichas que contienen lo esencial y que maneja a la perfección, o, encontrarse con muletillas, expresiones vacías, partes en blanco y correcciones en voz alta. Yo, elegiré siempre a la primera; prefiero la lectura discursiva al patinaje improvisado. 

Una tarea práctica si sientes que tu ansiedad incrementa:  Desafía tus miedos enfrentándolos de manera gradual, ya sea participando en grupos de debate, dando charlas en público o practicando la articulación de información frente a personas conocidas. 

 

La técnica sigue al ser

 

Cuando desarrollamos una sólida comprensión de nosotros mismos y fortalecemos la confianza, es momento de perfeccionar la parte operativa. Los métodos de comunicación son herramientas valiosas, pero sin una base humana sólida, carecen de impacto emocional y veracidad y se vuelven trampas de confianza aparente, que nos atrapan en los momentos de mayor necesidad. 

Imagínate que tienes una oportunidad profesional, te invitan a participar en un espacio que te permite dar visibilidad a tu trabajo, mostrar tu potencial y liderazgo. Desde luego, decir que no es una salida fácil, pero representa una pérdida de una ventana laboral única. 

Cómo no has vivido este tipo de espacios con anterioridad, o no son cotidianos para ti, no estás preparado para ellos y cuando en tu empresa te han invitado a prepararte o te han preguntado por tus preferencias de capacitación eliges todo menos trabajar en esta habilidad porque “eso no es prioritario”, un gran error estratégico y de visión. 

 

¿Qué haces entonces? 

 

  • Correr a buscar al amigo que ya ha estado en este tipo de escenarios para pedirle tips y aunque te indique que esto requiere mucha preparación, te quedas con lo que te pueda entregar.
  • Buscas un equipo creativo y de -expertos en presentaciones y oratoria- que te armen un cuentazo (vestido de storytelling), que te entreguen tips de actuación y a un buen diseñador que arme una presentación suficientemente vistosa como para atenuar tus deficiencias. Aunque en el fondo sabes que esto es un invento porque la tarea es de quién se para en el escenario, no de las herramientas.
  • Eres como las personas que en lugar de un diagnóstico médico serio prefieren acudir a Google, buscas tutoriales en Internet o videos de Youtube como si se tratara de limpiar el mugresito externo del celular. 
  • Vas y haces la inversión de la vida en un par de libros para hablar en público que abrirás máximo una vez el día de la compra para ojearlos y luego se llenarán de polvo.
  • O recapacitas y entiendes que, aunque lo podrías haber hecho antes, es el momento de trabajar en serio en ti, y que esto va más allá de dar respuesta a la oportunidad. 

 

Dependiendo de tus acciones, así serán los resultados.

 

Quisiera que te llevaras una frase: la buena comunicación es el reflejo de un ser humano consciente de sí mismo, empático y conectado emocionalmente con su audiencia, en pocas palabras PREPARADO. 

Al priorizar el desarrollo personal, transformamos la comunicación en una herramienta poderosa para inspirar, conectar y movilizar. Cada contenido que entregas lleva consigo tu esencia, tu humanidad, y es en ese espacio de autenticidad y vulnerabilidad donde reside la verdadera magia.

Así que, antes de perfeccionar la técnica, te propongo trabajar  en la esencia, no compres una cura que no te va a dar soluciones, ni estructurales, ni superficiales, descubre tu voz única. 

De esta manera, vas a reconocer tus características, a desafiar miedos y barreras, así lograrás construir y entregar mensajes que no solo sean escuchados, sino verdaderamente sentidos. 

Porque al final del día, la comunicación es un arte humano, y cada uno de nosotros es su artista más apasionado. ¡Únete a este viaje de autoconocimiento y conexión, y descubre el poder transformador que te pertenece!

 

BONUS: Una historia real sin marca

 

En una empresa de estas que siempre quiere estar a la vanguardia, se enfrentan dos enfoques distintos en la comunicación interna: la máquina y el humano.

La Máquina Comunicando:

La empresa decide implementar un sistema de inteligencia artificial avanzado, que utiliza algoritmos sofisticados, envía mensajes, recordatorios y actualizaciones a los empleados. Se basa en datos y análisis al personalizar los textos según las preferencias y comportamientos de cada individuo. Se conecta con la premisa de su eficiencia y precisión en la entrega de la información, asegurando que cada empleado reciba la información correcta en el momento adecuado.

El Humano haciendo lo que sabe hacer:

Por otro lado, está el enfoque personal, liderado por un equipo de comunicaciones dedicado, que se enfoca en construir relaciones sólidas con los empleados, comprendiendo sus necesidades y preocupaciones. Organizan reuniones regulares, sesiones de retroalimentación y eventos sociales para fomentar el compromiso y la colaboración. Se esfuerzan por transmitir ideas de manera auténtica y empática, reconociendo la importancia de la conexión humana.

El Conflicto:

A medida que la empresa avanza en su transformación digital, surgen tensiones entre los dos enfoques. Los defensores de la máquina argumentan que su sistema es más eficiente y escalable, reduciendo el tiempo y los recursos necesarios para administrar la comunicación interna. Por otro lado, los partidarios de la propuesta humana enfatizan la importancia de la conexión y la empatía, argumentando que las máquinas no pueden replicar la profundidad y el significado de las interacciones humanas.

Nuestra propuesta: 

No es en absoluto ciencia, es adoptar un camino que combine lo mejor de ambos mundos. Reconocer el valor de la eficiencia y la personalización de la máquina, pero también comprender la importancia de la conexión humana en la construcción de una conversación empresarial sólida. Así, integran la inteligencia artificial en su sistema de comunicaciones, pero mantienen un equipo de personas responsables de liderar iniciativas de compromiso y construcción de relaciones.

Aunque las máquinas ofrecen velocidad y precisión, son las personas quienes aportan la empatía y la legitimidad necesarias para construir relaciones significativas.

Existen varias características de la comunicación humana que no son sustituidas por las máquinas como por ejemplo:

  1. Empatía y comprensión emocional: Las máquinas analizan datos y patrones, pero carecen de la capacidad de comprender y empatizar con las emociones humanas. Un componente fundamental que permite conectar con los demás, comprender sus necesidades y responder de manera adecuada.
  2. Creatividad y flexibilidad: los seres humanos son capaces de pensar de manera creativa y adaptarse a diferentes situaciones y contextos, algo esencial para encontrar soluciones innovadoras, desarrollar mensajes impactantes y mantener la atención del público.
  3. Autenticidad y vulnerabilidad: Creamos conexiones genuinas y fortalecemos la confianza empleando emociones y experiencias personales en momentos oportunos.
  4. Lenguaje no verbal y expresión: Gran parte de la comunicación emplea el cuerpo, los gestos, las expresiones faciales y el tono de la voz. Estos elementos son difíciles de replicar por las máquinas, ya que requieren comprensión y sensibilidad hacia las sutilezas del comportamiento humano.
  5. Flexibilidad lingüística y cultural: Los seres humanos adaptan su lenguaje y estilo según el contexto y la audiencia. Son capaces de comprender matices lingüísticos y culturales que las máquinas pasan por alto, lo que es crucial en entornos multiculturales y diversos.

Seguro las máquinas pueden ser útiles para ciertos aspectos, como la velocidad y la precisión en la entrega de información, pero no replican la riqueza y la profundidad de la comunicación, características exclusivas de la experiencia humana.

Espero que disfrutes esta dosis de #ConCienciadecomunicacion

Un abrazo 



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