En momentos como estos en donde la contradicción, la desinformación y la mala interpretación son el día a día y en donde tod@s estamos actuando de una forma más reactiva que propositiva (como en este caso), es importante parar y revisar qué es eso que estamos comunicando.
Analizar muy bien cómo la falta de articulación no sólo nos está haciendo daño a nosotros sino a otros, porque esas consecuencias no son más que falta de #ConCienciadeComunicación. Y aunque la capacidad comunicativa es natural, la ConCiencia no lo es, es un aspecto que necesita trabajo arduo para llegar a su maestría. Mi invitación en esta oportunidad es a dejar de bombardear palabras, decretos, afirmaciones, mensajes, posiciones.